BRUCE EN ALTA FIDELIDAD

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 »…..es lo que hace Bruce Springsteen en casi todas sus canciones. puede que
no en todas, pero lo ha hecho muy amenudo. ¿conoces esa que se titula Bobby
Jean, que esta en BORN IN THE U.S.A.? da igual; el llama por telefono a una
chica pero le dicen que se fue de la ciudad hace años, y le jode un monton no
haberlo sabido antes, porque le habria gustado despedirse de ella, decirle que
la echaba de menos, desearle buena suerte. y entonces entra uno de esos solos de
saxo de los que te ponen la carne de gallina, si es que te van los solos de
saxo. Y Bruce Springsteen… valla, me gustaria que mi vida fuera como una
cancion deBruce Springsteen. Al menos una vez. Ya se que no he nacido para
correr; ya se que seven sisters road no es thunder road ni de lejos, pero los
sentimientos, que es de lo que se trata, no pueden ser tan distintos, ¿o si? Me
gustaria llamar por telefono a todas esas personas y desearles buena suerte,
decirles adios, y que se sintieran bien, que yo me sintiera bien. Todos nos
sentiriamos bien, y eso estaria bien. Que coño: seria estupendo» (del libro
‘alta fidelidad’, de Nick Hornby)

Alta fidelidad de Nick Honrby, es una novela conocida, en gran parte, por la estupenda película del genial Stephen Frears, en la que el papel protagonista recae en manos de John Cusack y que consagró a Jack Black como uno de los cómicos norteamericanos de la década. El guión cinematográfico es sorprendentemente fiel al libro ( aunque se permite un par de licencias al trasladar la acción de Londres a Chicago y cambiar el apellido del protagonista, Rob Fleming en la novela y Rob Gordon en la pelicula) y eso dice mucho de una novela. Nick Hornby mezcla los clásicos temas de la crisis de los 30 –amor, compromiso, fracaso profesional, quiebra de las ilusiones juveniles- a ritmo de soul, rock y algo de blues.

Nos situamos en una tienda de discos, al norte de Londres. No una tienda de música cualquiera, no. De discos, de vinilos que tratan de sobrevivir en la época de esplendor del CD. En el momento donde aún convivían con nosotros los cassettes y, por tanto las cintas grabadas. Su dueño es un treintañero llamado Rob Fleming, quien montó la tienda como salida profesional tras abandonar la universidad y debido a su amor –hasta límites rayanos en la secta- por los vinilos y la buena música. Rob malvive como puede mientras sostiene una relación especial con su novia, Laura, una abogada de éxito pero que tampoco asume muy bien esta pequeña crisis de edad. Hasta que Laura lo abandona. Eso sucede al comienzo del libro. De hecho, el comienzo del libro es una carta de Rob a Laura que marcará el discurrir de gran parte de la novela.

En este primer capítulo, Rob muestra todo su resentimiento a Laura por haberle abandonado. Y, como lo primero en el rencor es restar importancia, Rob hace una lista con las cinco rupturas más importantes de su vida. Entre las que, lógicamente, no está Laura. Estas cinco chicas han marcado, con sus diferentes formas de romper, la vida de Rob de algún modo u otro. Le han transformado hasta lo que es hoy y, según su manera de verlo, le han abocado al fracaso que es hoy.

Rob se siente en el momento más dulce de su vida. Se ha vuelto a quedar soltero y aunque echa de menos a Laura, perdón, echa de menos tener a alguien, sabe positivamente que la mujer que revolucione su vida está a punto de aparecer. Además, la tienda de discos va francamente mal, pero tampoco tiene duda de que pronto habrá un golpe de suerte. Y él es un tipo inteligente que sabe de lo que habla, es un experto en música y gracias a sus conocimientos logrará salvar su vida. Hasta que se da cuenta de que no conoce a ningún grupo de música actual. Que hace tiempo que perdió el interés por la música que hacen los jóvenes y eso, inevitablemente, le coloca al otro lado. No en el de las personas mayores, claro está. Pero sí en un lugar medio a la deriva que, al no estar relleno de éxito profesional y personal tipo Mtv, ni le llena ni le vacía. Aunque puestos a sentirse medio lleno o medio vacío, Rob se encuentra completamente hueco.

Hueco pero no solo. Este Don Quijote de la música tiene dos lugartenientes que le acompañan por su tránsito a la acepción de su fracaso. Dick es un tipo tímido, que le tiene un cariño extremo a Rob, pero que sería incapaz de demostrárselo físicamente. Barry –sin duda mi preferido- es un tipo mezquino, que desprecia a quienes no saben de música y que siempre tiene el hacha preparada para cortarle la cabeza a la auto estima de Rob en cuanto se atreva a asomar. Y también la de Dick. Y esta vez no me refiero a la autoestima. Ambos trabajan para Rob en la tienda de discos. Su vida es aún más fracasada que la del Caballero Rob y quizás por eso se sienten tan unidos a la tienda y a él. Y juntos, los tres, se pasan las horas del día haciendo listas Top 5 o Top 10 de todas las cosas inimaginables. Las 5 canciones que sonarían en mi funeral, Los 5 mejores libros de la historia, Las 5 mejores caras A de la historia de la música…

Y con estos andamios se construye el paso al resto de su vida. Rob ha de solucionar todo lo urgente que le acucia –la compañía íntima, la compañía no íntima, la supervivencia de la tienda, soportar a Barry- mientras trata de discernir qué es lo verdaderamente importante en su vida.

Aunque se haya visto la película, su lectura debería ser obligatoria.

El momento cumbre de la historia en un dialogo hablando de Bruce Springsteen, que en el film se mostraría como una aparición del músico al protagonista de la historia. A Bruce le encantó la historia y no se lo pensó dos veces a la hora de interpretarse a si mismo, en lo que fue su primera y hasta la fecha única aparición en la gran pantalla.

SOBRE EL AUTOR

Nick Hornby es un escritor británico, nacido el 17 de abril de 1957 en Redhill, Surrey. Es profesor de literatura inglesa licenciado en Cambridge. Empezó colaborando como periodista en publicaciones como The Sunday Times, The Independent y como crítico de música para The New Yorker. Suyas son novelas de éxito como Alta fidelidad, About a Boy y Fever Pitch entre otras. Esta última novela ganó el premio William Hill Sports Book of the Year en 1992. Alta fidelidad fue llevada al cine por Stephen Frears.

Hijo de un exitoso hombre de negocios, criado en la clase media-alta y fiel aficionado del club de fútbol londinense Arsenal casi desde el tiempo del divorcio de sus padres; sus novelas se caracterizan por el tratamiento de las relaciones humanas, de una manera realista pero tierna. Sus protagonistas son anti-héroes, hasta cierto punto mezquinos, cobardes y egoístas, aunque sean esencialmente buenas personas.

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