CRÓNICA DE UN CORAZÓN HAMBRIENTO

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75905_10202970332240129_619902671_nPara llegar a la noche de autos,antes os tengo que explicar el proceso que conduce finalmente al Palacio de Deportes de Montjuic.

Fue un camino a base de golpe de radio,de horas de sueño nunca recuperadas,de largas escuchas de discos y sobre todo de unas ganas enormes de aprender y empaparnos de todas aquellas músicas que nos llegaban y que con la minuciosidad de un cirujano diseccionábamos,con el único fin de alcanzar la verdad,que buscábamos ansiosamente en los discos de rock,como tablas de salvación que nos distanciara de un mundo ajeno a la paz de espíritu.

Llevábamos un tiempo ya preparándonos, los artistas comenzaban a venir a una España recién salida de la oscuridad de la dictadura que nos castraba la música que más nos gustaba.Por motivos de mi trabajo,en esa época era delineante y trabajaba en un estudio de arquitectura,tenía la inmensa suerte de trabajar aislado de la zona de delineación,yo dibujaba esquemas eléctricos y estaba en un despacho aparte con el técnico correspondiente y por tanto no escuchaba a radio fórmula de la época que oían mis compañeros,yo que ya me trataba con la élite del rock oía una emisora de FM que estaba 24 horas seguidas con lo mejor que pudiera publicarse,os puedo asegurar
que la calidad y variedad que ahí se escuchaba era extraordinaria,además era la única y digo bien única forma de escuchar grupos, bandas, solistas que era imposible de ni siquiera comprar en las tiendas de discos,pues aún no se habían editado aquí.En esas estaba allá por los 74,cuando escuché por vez primera a un tal Bruce Springsteen,cada vez que sonaba yo prestaba más atención,interrumpiendo mis dibujos para concentrarme en ese tipo que me abría un mundo musical para mi desconocido hasta entonces,y así iban sonando Spirits In The Night,For You,Blinded By The Light,Rosalita,lncident On 57th Street,y mis dos favoritas New York City Serenade y It’s A Hard To Be A Saint In The City,si amigos todas juntas yo desconocía por entonces que eran dos LP diferentes,pero era tan diferentes a la música del momento,que aquellas canciones comenzaron a llenar mi corazón hambriento.

El resto quizás más fácil,Born To Run explotó en mi cabeza y dio sentido a sus dos impresionantes primeros discos,entonces cual adivino con bola de cristal pronostiqué que este tío seria el más grande de todos.Born To Run tiene esa épica tan particular de Bruce,la noche,los coches ,los colegas,las novias,era como oír una película,después como ya sabeis vino Darkness,que decir de él,era como si Born To Run tuviera esa tan deseada continuidad pero con una atmósfera mas pesada,fruto de frustraciones derivadas de su lucha contra su productor,que gran disco señores,da una vuelta de tuerca a su música y deja desnudos a los grupos y cantantes de entonces,Bruce era la verdad,y por fin llegó The River y con él la explosión del más puro y refinado rock americano oído nunca,aquí todo era brillante,divertido ,festivo,un Bruce purificado y entregado a la causa,preparándonos para nuestra graduación ,que se produjo el 21 de Abril de 1981.

Y allí nos encontrábamos Pablo,Gloria,mi novia y yo,a escasos metros del Templo Sagrado del Rock,la Catedral,el recinto mágico en el que esa noche iba a escenificarse el más grande,mas maravilloso,más auténtico y más honesto concierto visto hasta entonces,y aún hoy creo que no ha sido superado.La noche estaba algo lluviosa,pero no nos desanimó,aquello era el presagio de una buena tormenta,pero en este caso no meteorológica.Ya cerca olmos prueba de sonido previa,en la que nitidamente se distinguía Prove It All Night,aquello era pura premonición,aquello prometía. Lo primero
que me llamó la atención fue la asistencia de público,mucho más del que creíamos que se congregaría,vamos casi lleno,una sorpresa pues pensábamos que allí estaríamos los cuatro locos de siempre,ya que por entonces Bruce no tenía el tirón que años más tarde protagonizó,claro que allí estábamos los más al corriente de lo que se coda en el mundo rock,aquello prometía ser una gran noche,queríamos refrendar las palabras de John Landau “he visto el futuro del rock,se llama Bruce Springsteen”,vaya ya eramos dos adivinos.Como dijo Pablo,la espera parecía como una cita a ciegas,no sabias que pareja te iba a tocar y aquella comezón te recorría por el cuerpo.Y entonces se fue la luz,un bombo al compás de 4×4 comenzó a atronar en el Pabellón a oscuras,de repente un foco alumbra el centro del escenario,y allí estaba él,el chico de New Jersey,su voz resonó como agua de Mayo cantando en solitario The Factory,con un suave fondo de teclados y nosotros con la boca abierta,alucinando de que estuviera delante nuestro,una cosa que me llamó la atención fue la estatura de Bruce,yo me lo imaginaba grandote como buen yanqui,quizás su potente voz me indujo a creer que era un tipo robusto,pues no, parecía un tipo frágil,incluso tímido,que pronto se desveló como fuerte y atrevido,sin dar tiempo a un fuerte a plauso y a la cuenta del one two three,todo explotó de repente,se hizo la luz y un demoledor Prove It All Night inició lo que yo denominaría como la tormenta perfecta,y nosotros estábamos en el mismo barco,fue desgranando temas uno tras otro Darkness,Promise Land,lndependence Day,The River y para acabar la primera parte Thunder Road,aquí éxtasis
total,comunión y confirmación a la vez.Fin de la primera parte.Nosotros los cuatro,nos miramos incrédulos,aquello era lo nunca visto,el chaval habla dado una lección de música que hasta entonces nadie ha superado,y que banda señores que banda,poderosa tierna orgánica,al servicio de Bruce en todo aquello que él les pedía,la sección rítmica de Max y Gary,la sociedad entre Roy y Danny,el solitario Clarence y por supuesto la hermandad Bruce — Steven,en realidad era una máquina perfecta de tocar.En el descanso los comentarios de admiración,quedaron cortos,ah por cierto un detalle que llama mi atención y mucho fue que el propio Bruce realizaba los solos de guitarra yo creía que solo hacia ritmos,demostró que era un excelente guitarrista,solo eclipsado por sus composiciones.Realmente aquí podría haber concluido el concierto,el tipo llevaba casi dos horas sin parar,era mucho más que lo visto hasta entonces incluyendo bises.

Tranquilamente habían pasado dos horas y media, cuando se reanudó el concierto con el alegre Cadillac Ranch, seguido del no menos Sherry Darling y el explosivo Hungry Heart, aquí hasta el mismísimo Bruce al ver coreada la canción por todo el pabellón entregado, hizo un giro de cabeza y un gesto de asentimiento hacía la banda indicando la sorpresa y admiración que este público de Barcelona le causaba, ya que se sentía en casa en el corazón de Jersey, ahora si él ya sabía con quien estaba tratando, con la legión más fanática de los seguidores de Bruce, «los Hispanicus», a la que él siempre ha reconicido como la más fiel de entre sus numerosas legiones. Nos obsequió con un maravilloso Because The Night, sólo oído en estas tierras por Patti Smith, como premio en exclusiva, más tarde un piano solitario inició unos acordes para comducir Point Blank, dulce triste melancólica canción, Racing In The Street, que decir de ella pura poesía musical, Backstreets desgarradora historia nocturna, Rosalita festiva latina fresac, y por fin el himno de los himnos Born To Run, frenética visceral acelerada desgarrándote para llevarte al extasis y liberarnos de nuestros anteriores pecados. Ya no se podía pedir más, habíamos permanecido en pie en nuestros asientos desde el comienzo cuando ejecutó un Medley de rocks de Detroit, para concluir con un acertado Rocanroleando por el mundo. Veintiseis temas, más de cuatro horas, quien daba más?. La salida parecía una catarsis general, la gente iba a sus casas con una sonrisa de felicidad en la cara, unanimidad en todos, bruce había sentado sus reales en Barcelona, una relación ya permanente, como anécdota Bruce por la mañana había visitado la Sagrada Familia y al verla unas lágrimas se derramaron por sus ojos, no había duda esta ciudad también había conquistado su corazón. con respecto a mi solo os diré que después de aquella noche mi corazón ya no estaba tan hambriento, sólo lo justo para volverlo a llenar en el 88, pero eso queridos amigos es otra historia.

Platja D’Aro, enero del 2014

Jeronimo Gómez (Jero

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