EL MANIFIESTO DE VICTOR JARA

 

Víctor  Jara (1932-1973), fue músico, cantautor, profesor, director de teatro, activista político y miembro del Partido Comunista de Chile, militancia que le costó la vida tras ser torturado y asesinado. Debido a esto se ha convertido en referente internacional de la canción protesta y según la revista Rolling Stone,  uno de los «15 rebeldes del rock & roll», siendo el único latinoamericano de la lista.

El golpe de Estado encabezado por el general Augusto Pinochet contra el presidente Salvador Allende, el 11 de septiembre de ese año, lo sorprende en la Universidad Técnica del Estado, y es detenido junto a profesores y alumnos. Lo llevan al Estadio Chile (actualmente estadio Víctor Jara, lugar en el que hay una placa en su honor con su último poema), donde permanece detenido durante 4 días. Según numerosos testimonios, lo torturan durante horas (entre otras torturas le realizaron quemaduras con cigarrillo y simulacros de fusilamiento), le golpean las manos hasta rompérselas con la culata de un revólver y finalmente lo acribillan el día 16 de septiembre junto al director de la Empresa de Ferrocarriles del Estado. El cuerpo es encontrado el día 19 del mismo mes con 44 impactos de bala

Estando preso escribió su último poema y testimonio «Somos cinco mil», también conocido como «Estadio Chile».

Somos cinco mil
en esta pequeña parte de la ciudad.
Somos cinco mil
¿Cuántos seremos en total
en las ciudades y en todo el país?
Solo aquí
diez mil manos siembran
y hacen andar las fábricas.
¡Cuánta humanidad
con hambre, frío, pánico, dolor,
presión moral, terror y locura!

Un par de horas antes de su muerte, el cantante escribió su última creación, entre las patadas y los culatazos que recibió durante cuatro días en el recinto, y que encarnó no sólo el testimonio de su trágico desenlace, sino que también la historia de una pieza rescatada y difundida a través de un efecto en cadena clandestino y que parecía imposible de triunfar.
Aunque en ningún caso se trata de su creación más trascendente, durante décadas ha sido musicalizada por las figuras más diversas, como una suerte de continuidad a ese manifiesto inconcluso. “Canto, qué mal me sabes/cuando tengo que cantar/ espanto/ Espanto como el que vivo/como el que muero/ espanto”, reza su tramo más rotundo. Un puñado de versos facturados el 15 de septiembre de 1973.

Una de las primeras fue Pete Seeger, héroe del folk norteamericano que lo musicalizó en el evento Friends of Chile Benefit Concert, realizado en Nueva York en 1974 y que fue en ayuda de las víctimas de la dictadura. De hecho, Seeger fue el primero que lo llevó al disco en su álbum Banks of marble and other songs, de 1974. Desde ahí, lo ha cantado en casi todos sus shows.

El pasado día 12, en su primera visita a Chile y coincidiendo 40 años después de estos hechos, Bruce Springsteen interpretó integramente en español la canción Manifiesto, tras declarar en una rueda de prensa anterior no saber que su concierto tendría una coincidencia tan significativa con lo que sucedió en Chile. “Cuando llegamos aquí me di cuenta de que es un tema que aún sigue vivo, a través de la gente y los diarios. Para todos los que escribimos música acerca de política o tópicos sociales, Víctor Jara es muy inspirador”.

 

* En 1988 tocamos para Amnistía Internacional en ¿? Argentina, pero Chile estaba en nuestros corazones. Conocimos a muchas familias de desaparecidos…ellos vinieron con fotografías de sus seres queridos. Fue un momento que se queda conmigo para siempre. Si eres un músico político, Víctor Jara continúa siendo una gran inspiración. Es un gran honor estar aquí y ¿? con humildad. Víctor Jara vive.
(Excuse my spanish)

MANIFIESTO

Yo no canto por cantar
Ni por tener buena voz
Canto porque la guitarra
Tiene sentido y razón

Tiene corazón de tierra
Y alas de palomita
Es como el agua bendita
Santigua glorias y penas

Aquí se encajó mi canto
Como dijera Violeta
Guitarra trabajadora
Con olor a primavera

Que no es guitarra de ricos
Ni cosa que se parezca
Mi canto es de los andamios
Para alcanzar las estrellas
Que el canto tiene sentido
Cuando palpita en las venas
Del que morirá cantando
Las verdades verdaderas
No las lisonjas fugaces
Ni las famas extranjeras
Sino el canto de una lonja
Hasta el fondo de la tierra

Ahí donde llega todo
Y donde todo comienza
Canto que ha sido valiente
Siempre será canción nueva

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